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Ruta motera por el norte de España

Ruta motera por el norte de España

Ago 30, 2019 | Actualidad sobre 2 ruedas | 0 Comentarios

Ruta motera de Madrid al Cantábrico

PARTE 1 . CAMINO AL CANTÁBRICO

Día 1.

Todo comienza en la localidad madrileña de Torrelodones, los participantes comenzamos la ruta recorriendo el puerto de Guadarrama desde la frecuentada A6. 

Las motos participantes pronto tuvieron que afrontar el primer obstáculo del viaje, una fuerte tormenta nos recibió nada más superar la frontera con la provincia de Segovia.

El trayecto de autovía es el momento perfecto para hablar de la más grande del grupo, un auténtico salón con ruedas que hace las delicias de cualquiera que busque comodidad y exclusividad con la calidad y la fiabilidad de una moto japonesa. Monta un motor de 1.063 centímetros cúbicos con dos cilindros en “V” a 75º y dos válvulas por cilindro que desarrolla una potencia máxim de 62 caballos.

Inicialmente y conociendo un poco el tipo de rutas del Rusty Lynx Garage la Yamaha Dragstar podría parecer la que más sufriría debido a un peso que en vacío supera los 260 kg y una longitud de 2 metros y 40 centímetros, por ello el tramo de autovía fue el más cómodo para el propietario de la tremenda japonesa.

Lo que parecía la parte más sencilla y aburrida de todo el viaje se volvió un pequeño infierno gracias al aguacero sufrido durante parte del trayecto.
Justo antes de adentrarnos en el largo túnel de Guadarrama comenzó una pequeña llovizna que se transformó en diluvio a la salida del mismo, obligándonos a realizar una parada técnica para vestirnos adecuadamente para la ocasión, chubasqueros, cubrebotas o cualquier prenda impermeable nos ayudaría y mucho a partir de ese momento.

El frío se dejó colar entre nuestras prendas y cada rayo de sol que asomaba tras las negras nubes nos ayudaba a seguir. 

Realizamos varias paradas cada hora aproximadamente para repostar y estirar las piernas. 

Tras muchos kilómetros de rectas y meseta, dejamos atrás ciudades como Valladolid o Palencia y una gran cordillera asoma en el horizonte. Nos acercamos a la engañosa sierra de Alto Campoo, no sin antes bordear el pueblo de Aguilar de Campoo. 

Se va haciendo de noche y el cansancio de todo un viaje de autovía se posa en nuestras espaldas, pese a no haber llovido en los últimos 150 km nuestros cuerpos no se atemperan del todo y el frío se abre paso. 

Sobre las 22h llegamos a la localidad de Reinosa, punto estratégico dentro de la región de Cantabria, de ahí su popularidad e importancia pese a contar con menos de 10.000 habitantes. 

No sería la última parada del día puesto que el alojamiento se encontraba en una pedanía cercana llamada Villar. Es el momento perfecto para hablar de la moto más rebelde del grupo ya que dio el único susto justo en este instante, la Yamaha XT600 de uno de los participantes decidió apagarse sin avisar, parecía ser que la bomba de la gasolina fallaba y que cuando el depósito está medio vacío no bombea como es debido, pero tras echar gasolina el problema se esfumó. Su personalización no es únicamente estética, cuenta con el depósito de gran tamaño original de la Ténéré, un asiento artesanal forrado en piel con un interior bastante acolchado y confortable. Los escapes también han sido sustituidos por unos similares a los de serie. Lo que no ha variado es su motor, un bloque de un solo cilindro que cubica 600 centímetros cúbicos y que rendía en la época unos alegres 43 caballos de potencia que junto a la reducción de peso realizada por su dueño la convierte en una moto ideal para disfrutar en carreteras muy sinuosas y sobre todo en campo gracias a sus neumáticos.

Es hora de bajarnos de la moto y descansar, mañana tocaría más y por supuesto mucho mejor. 

Día 2.

El día se levanta nublado y otoñal en Villar, sus nubes amenazantes no nos iban a achantar ya que la ruta programada iba a ser una auténtica gozada hiciera el tiempo que hiciera.

Tras repostar, ponernos la ropa de lluvia (por si acaso) y comprobar la presión de los neumáticos nos dirigimos a la pequeña localidad de Espinilla, donde nace la carretera CA-280 que nos guiará a lo largo de un puerto suave y sinuosos lleno de vegetación pese a ser el mes de agosto. 

Uno de los altos del camino se hizo en un pequeño puerto por encima de las nubes. Las motos que nos acompañaban eran muy diferentes entre ellas, teníamos desde una Suzuki Bandit 600 hasta una Yamaha Dragstar 1100. A parte contábamos con la compañía de una Yamaha XT600 con algunos retoques aventureros y una BMW F650 GS. Representando a Supermotoronline.com llevábamos la naked de Yamaha XSR700. 

A partir de dicho puerto, llamado Palombera, podríamos ver las virtudes y defectos de cada una de ellas a lo largo de un camino que nos llevaría a la costa cántabra. 

Según nos adentrábamos en el bosque del valle de río Saja el clima fue amainando y la ruta se convirtió en un disfrute para los sentidos, con curvas abiertas y cerradas que a ritmo tranquilo nos permitieron disfrutar de un paisaje que poco a poco se fue abriendo paso entre la niebla, montañas tupidas de verde cuya frondosidad no entienden de sequía ni calor.

Atravesando pequeños municipios como Renedo de Cabuérniga y XXXX hasta completar el valle del Saja cambiamos de dirección para conocer el entorno del río Nansa que nos llevó a una de las carreteras más espectaculares del viaje, la que nos dirigía y elevaba al embalse de La Cohilla. El asfalto era aceptable aunque no muy recomendado para motos deportivas, era carretera sin arcén y con unas curvas muy cerradas con miradores casi en cada una de sus curvas, ¡merecía la pena parar en todas!

Tras una parada obligatoria para descansar y contemplar el bonito paisaje proseguimos nuestra ruta, ahora bastante más tranquila camino a Potes, localidad emplazada en un entorno incomparable, con los Picos de Europa a sus espaldas y frente a un valle que te encamina hacia ella de manera obligatoria. Allí haríamos la primera gran parada del día para comer un buen cocido montañés o un tremendo cachopo, a gusto de cada comensal.

Tras la comida encontramos una gran masa de nubes negras cubriendo nuestro camino, tocaba atravesar el desfiladero de La Hermida, si decidíamos cruzarlo, no habría vuelta atrás.

Continuará…. 

 

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