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Tengo un Audi Q7 y mi caja de cambios no responde

Ene 2, 2019 | Opinión | 0 Comentarios

En GeBox somos expertos en cajas de cambio y cuando alguien nos llama es porque busca una solución a su problema con la caja de su coche.

El cliente cuando se pone en contacto con GeBox con un problema en su caja de cambios siempre se le pide que explique cuál es su vehículo y qué síntomas nota.

En el caso concreto que os trasladamos hoy desde GeBox se trataba de un Audi Q7, concretamente del año 2008 con caja automática de seis velocidades y tracción a las cuatro ruedas, con un único propietario y conductor habitual. Con alrededor de 240.000km en el odómetro, el propietario de este Audi Q7 había comenzado a notar que el coche tironeaba y pegaba golpes al reducir de velocidad. En el proceso habitual con el cliente, con esta información desde GeBox se proporciona una orientación en cuanto a precios y al tipo de avería de la caja.

Tengo un Audi Q7 y mi caja de cambios no responde

Por las características de la caja de este vehículo, se informa al cliente que lleva una caja de origen japonés, concretamente de la marca Aisin Warner, de referencia TR60, una variante de la que monta el todo poderoso Porsche Cayenne, y que los síntomas que notaba unidos a los kilómetros recorridos dejaban dos tipos de avería posibles.  Podría ser una avería en el distribuidor, cosa común en estas cajas pero, por otro lado, si al quitar el carter para reparar dicho distribuidor el técnico se encontrara con viruta, la avería se encontraría, en esta situación, dentro de la caja lo que obligaría a extraerla y a repararla.

Se trasladó el Q7 a las instalaciones de GeBox para reparar la caja y se procedió a revisar el distribuidor. En cuanto se quitó el carter se observó de forma inmediata algo más que viruta, y es que había trozos más grandes que pertenecían al planetario de salida. Se avisó al cliente de que a la vista de lo encontrado en el carter se debía extraer la caja para reparar y, puesto que se le había avisado previamente de esta posibilidad y de su coste, accedió a proseguir con la reparación.

Una vez la caja estaba fuera, cosa que tiene más trabajo de lo normal ya que el Audi Q7 y Porsche Cayenne tienen unos chasis muy elaborados, el técnico se encontró al desguazarla que a uno de los satélites del planetario trasero le faltaban dientes. Todavía había varios de estos trocitos de dientes por la caja dando vueltas y algunos estaban metiéndose entre los cubos obstruyendo el flujo normal de aceite que debe gobernar los pasos de velocidades.  Llegado a este punto, es importante incidir en que en toda intervención de caja de cambios la limpieza debe ser algo prioritario, pero cuando se tiene una avería de planetarios es todavía más importante la limpieza. Así que se desguazaron todos los cubos de velocidad y se limpiaron para posteriormente instalar nuevos pulmones, discos y segmentos. El planetario dado su estado se instaló nuevo y el convertidor se tuvo que abrir para limpiar e instalar el disco de bloqueo nuevo. En cuanto al distribuidor, también se abrió para limpiar los restos de la avería y se instalaron bobinas nuevas.

Una vez se tuvieron todos los subconjuntos pre-ensamblados en el banco y las carcasas preparadas con un utillaje específico de la casa Aisin Warner para instalar los subconjuntos dentro de la carcasa. De esta manera se pueden instalar uno a uno, dando el ajuste permitido por el fabricante y evitando posibles fugas internas una vez instalada la caja en el Audi Q7. Es muy importante evitar esas fugas, dado que pueden hacer que la caja no funcione como es debido.

Tengo un Audi Q7 y mi caja de cambios no responde

Tras instalar los subconjuntos sólo queda acoplar la bomba con su porta-bomba, el distribuidor, el filtro nuevo, carter y convertidor. En este caso la bomba y el porta-bomba no sufrieron por lo que se limpiaron e instalaron los originales. En otras ocasiones la avería afecta a estas dos piezas y es necesaria su sustitución.

Una vez cerrada la caja, sólo queda instalarla en el Q7 porque lo que se procedió a colocarla y llenarla de aceite, para después conectar diagnosis, borrar errores y hacer un reposicionamiento de los valores de adaptación del distribuidor a cero. Con esta acción se asegura que la electrónica recoge parámetros de funcionamiento iniciales y no continúa con los parámetros memorizados de la avería.

Terminada la colocación en las instalaciones, se procede a realizar un recorrido de prueba en el que se comprueba que todo funciona correctamente, avisando a continuación al propietario para que pruebe su vehículo.